Si alguna vez has estado en la playa durante la bajamar, habrás notado cómo el océano parece rendirse. El agua retrocede decenas, a veces cientos de metros, dejando al descubierto arena mojada, rocas y un paisaje que parece temporalmente desolado.
En la vida, todos experimentamos nuestras propias “mareas bajas”. Son esos momentos en los que sentimos que perdemos terreno, que nuestros proyectos se estancan, que atravesamos un fracaso o que simplemente la energía nos abandona. Sin embargo, hay una ley inquebrantable tanto en la naturaleza como en el espíritu humano: la marea siempre regresa con fuerza.

